martes, 19 de abril de 2011

Sant Jordi, la leyenda.


Según cuenta la leyenda, en Montblanc (Conca de Barberà-Tarragona) vivía un dragón que hacía la vida imposible a los lugareños, atacaba a su ganado y destruía sus cosechas. Los aldeanos hartos del acoso de la bestia, decidieron hacer “sacrificios” para intentar apaciguarlo y evitar así que desplegase su furia sobre el pueblo. Como bien era conocida en aquella época las preferencias de los dragones por las doncellas se decidió que ese sería el sacrificio, obviamente no hubo ninguna voluntaria y se decreto que la muchacha seria elegida por sorteo, de modo que cualquiera de las doncellas del pueblo pudiese ser a la que tocase en suerte tan aciago destino.

Y así paso el tiempo entre llantos de las familias que perdían a sus hijas e incluso alguna deserción o boda apresurada con tal de no figurar en tan negra lista, aunque bien es cierto que el dragón se apaciguo dejando al pueblo tranquilo entre los sacrificios. Un día fue la hija del rey la elegida, su majestad monto en cólera, pero la muchacha, decidió aceptar su destino con resignación, evitando así el alzamiento del pueblo en contra de su padre. Se dirigió con decisión hacia la cueva de la bestia, pero hete aquí que el destino hizo aparecer a un caballero de blanco corcel que lucho contra el dragón dándole muerte.

El misterioso caballero salvo así al pueblo de Montblanc y a su princesa, pero no acepto recompensa alguna y desapareció del mismo modo en que llego dejando solo tras de sí su nombre. Cuentan que allí donde mano la sangre del dragón creció un hermoso rosal que dio rosas carmesíes, tan rojas como la sangre de la bestia y que la princesa mando escribir una oda en honor a su salvador.


Este caballero era San Jordi o San Jorge que paso a convertirse desde ese momento en el patrón de Cataluña. Su conmemoración es el 23 de Abril y desde entonces los hombres regalan rosas rojas como símbolo de amor y las mujeres libros a sus caballeros.

Aunque la tradición de los libros es algo más actual, antiguamente entre las gentes del pueblo ellas regalaban espigas (símbolo de fertilidad y prosperidad) y las nobles solían regalar la lista de dote o capitulaciones matrimoniales. Actualmente cuando compras la rosa de Sant Jordi esta viene ya acompañada de la espiga.

Sant Jordi no solo es el patrón de Cataluña, también lo es de Aragón y de muchas otras comunidades o provincias de España. Curiosamente la tradición del intercambio de tan específicos presentes solo se da en Cataluña, aunque todo sea dicho, de forma reciente en muchas otras partes del mundo han adoptado esta hermosa costumbre.

Que el 23 de Abril sea también el día del libro, solo es una mera coincidencia que se achaca a la muerte de grandes escritores sobre la misma fecha.

Podemos encontrar esta leyenda (o muy parecida) en gran parte de mundo, como Inglaterra (Saint George). Por ejemplo en Grecia podemos encontrar en la antigua mitología a Perseo salvador de Andrómeda que la libro de ser entregada al monstruo Ceto (aunque os sonara más si os digo que mato a Medusa), en Japón es comparable a la que se representa con el dios del trueno Susano-oh, la doncella Kushinada y el dragón con Yamatano-Orochi.

En resumen aquí os dejo una hermosa leyenda que cada uno perfila a su manera cuando la cuenta, pero que es sin duda, una gran y hermosa tradición.

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